A menudo miramos la tecnología como si fuera una montaña imposible, créeme lo escucho bastante a menudo. Pareciera que se trata de una cumbre reservada solo para unos pocos elegidos que hablan en código de unos y ceros. Pero la realidad es mucho más humana y accesible. Porque la tecnología aunque parezca lo contrario trata principalmente la accesibilidad. Además no es un destino al que hay que llegar corriendo; es un paisaje que se explora, y lo más saludable es hacerlo poco a poco, sin prisa y sin miedo.
 
 
 
No existe un «manual único» para relacionarse con el mundo digital. La belleza reside en encontrar el camino que te haga sentir más seguro:
  • Para algunos, la puerta de entrada son las noticias de actualidad, entendiendo cómo la innovación moldea nuestro presente y lo más importante probándolo.

 

  • Para otros, la fascinación nace de la historia, comprendiendo la evolución de las herramientas que nos han traído hasta aquí. Porque todo software nació «feo» y ha ido evolucionando.

 

  • Hay quienes necesitan «tocar», probar, equivocarse y aprender de forma práctica. Dedicarle horas interminables donde al principio nada parece funcionar.

 

  • Y para una inmensa mayoría de nosotros, seamos honestos, el primer amor tecnológico nació con un mando en la mano y un videojuego en la pantalla.

 

Todos tenemos un «primer contacto». Nadie nace sabiendo.
 
La tecnología la entiendo como una extensión de la creatividad humana. No dejes que el miedo te aleje de ella ni la opinión de nadie. Encuentra tu propio ritmo, busca tu propio espacio, elige tu puerta de entrada y, sobre todo, recuerda que la única validación que necesitas para empezar es tu propia curiosidad.

 

 
 
Sin embargo, en este viaje de aprendizaje, hay un único ruido de fondo que debemos silenciar. Son esas tres terribles palabras: «Tú no puedes».
 
Esa frase es la única barrera real que existe tanto en el mundo tecnológico como en la vida misma. Si lo pensamos bien, no es una barrera técnica, ni de capacidad; es solo barrera mental. Es un muro invisible que no hace más que ahogar tu propio desarrollo y tu evolución, algo que en esencia, es maravilloso.
 
La tecnología la entiendo como una extensión de la creatividad humana. No dejes que el miedo te aleje de ella ni la opinión de nadie. Encuentra tu propio ritmo, busca tu propio espacio, elige tu puerta de entrada y, sobre todo, recuerda que la única validación que necesitas para empezar es tu propia curiosidad.